Afirma que el respaldo político se mantuvo hasta el último momento pese al desgaste social y las exigencias ciudadanas

Alejandro Moreno sostuvo que la licencia solicitada por Rubén Rocha Moya no representa una decisión responsable, sino una reacción forzada ante un escenario que ya no podía sostenerse. Desde su perspectiva, el gobernador permaneció en el cargo durante demasiado tiempo pese a los señalamientos y al contexto de inseguridad que se vivía en Sinaloa, lo que, afirmó, terminó por agravar la crisis en lugar de contenerla.

El posicionamiento plantea que el problema no comenzó con las acusaciones internacionales recientes, sino con una situación que se fue acumulando durante años, marcada por episodios de violencia, inconformidad social y una percepción creciente de falta de control. Alejandro Moreno indicó que, a pesar de estas señales, el respaldo político se mantuvo, lo que retrasó cualquier acción que pudiera haber cambiado el rumbo del estado.

Asimismo, destacó que la presión social jugó un papel determinante en este proceso, recordando que las manifestaciones y exigencias ciudadanas no fueron aisladas, sino constantes, reflejando el hartazgo de la población ante las condiciones de inseguridad. Sin embargo, señaló que estas expresiones no fueron atendidas con la seriedad necesaria, lo que contribuyó a profundizar el desgaste político.

En este contexto, explicó que el punto de quiebre llegó cuando el caso trascendió el ámbito nacional y adquirió relevancia internacional, lo que elevó el nivel de presión y dejó sin margen de maniobra a quienes habían sostenido al gobernador. Para Alejandro Moreno, fue ese momento el que obligó a tomar una decisión que, en su opinión, debió haberse dado mucho antes.

El dirigente también enfatizó que la licencia no resuelve los cuestionamientos de fondo, ya que las acusaciones continúan y deberán ser esclarecidas. Señaló que la salida del cargo no elimina las dudas ni las responsabilidades que pudieran existir, por lo que el proceso debe continuar hasta llegar a conclusiones claras.

Alejandro Moreno subrayó que el impacto de esta situación ya se refleja en la percepción pública, al señalar que la confianza en las instituciones se ve afectada cuando las decisiones se toman de manera tardía y bajo presión. En este sentido, consideró que el daño no solo es político, sino también institucional.

Finalmente, advirtió que este caso deja una lección clara sobre la importancia de atender los problemas a tiempo, ya que ignorarlos o minimizarlos solo provoca que escalen hasta convertirse en crisis mayores con consecuencias más difíciles de revertir.