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Alejandro Moreno sostiene que los señalamientos contra Rocha Moya e Inzunza evidencian una red de protección política construida desde el poder

Las recientes revelaciones provenientes de Estados Unidos, donde autoridades federales han señalado a figuras de Morena por presuntos vínculos con corrupción y crimen organizado, detonaron una de las posturas más contundentes del escenario político nacional. Alejandro Moreno afirmó que estos señalamientos no solo representan un escándalo internacional, sino que confirman lo que durante años, asegura, se denunció sin que hubiera consecuencias: la existencia de vínculos entre actores políticos y estructuras del crimen organizado.

De acuerdo con Alejandro Moreno, las acusaciones que hoy se investigan en el distrito sur de Nueva York contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros perfiles de Morena, no son hechos aislados, sino la evidencia de un patrón que se construyó desde procesos electorales pasados. En su posicionamiento, recordó que desde hace más de cinco años se advirtió sobre irregularidades graves en la elección de Sinaloa, señalando que no fue un proceso democrático limpio, sino un ejercicio marcado por presiones, violencia y manipulación.

Alejandro Moreno fue directo al describir ese proceso electoral como un “cochinero”, donde, según su versión, se registraron actos de intimidación que incluyeron el levantamiento de militantes, dirigentes y candidatas del PRI, quienes habrían sido obligados a declinar en favor de Morena. Bajo este contexto, sostuvo que la gubernatura de Sinaloa no solo se ganó en las urnas, sino que fue resultado de un pacto con el crimen organizado que permitió la llegada de Rocha Moya al poder con respaldo político y criminal.

El dirigente político también subrayó que el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador habría sido parte de un esquema de protección que permitió que estos hechos no fueran investigados en su momento. Afirmó que existió un “manto de impunidad” que cubrió a funcionarios y actores políticos vinculados con Morena, lo que impidió que las denuncias presentadas tuvieran seguimiento dentro del país, obligando a que el caso trascendiera a instancias internacionales.

En este contexto, Alejandro Moreno destacó la relevancia del comunicado emitido por la Embajada de Estados Unidos, en el que se confirma la existencia de cargos penales impulsados por la Fiscalía Federal en Nueva York. Señaló que este documento representa una prueba clara de que las denuncias no eran infundadas, sino parte de una realidad que ahora es investigada con rigor fuera de México, evidenciando la falta de acción de las autoridades nacionales.

Con un tono frontal, Alejandro Moreno aseguró que estos hechos demuestran que Morena opera como un “narcopartido” y que el país enfrenta una crisis profunda donde el poder político y el crimen organizado han convergido. Reiteró que continuará denunciando estos vínculos y llamó a la ciudadanía a no normalizar este tipo de situaciones, advirtiendo que lo que está en juego no es solo una elección, sino el rumbo institucional y democrático de México.