Alejandro Moreno señala que la falta de acción para cubrir curules en una votación clave dejó sin representación a la ciudadanía en un momento crítico
En medio de la discusión sobre la sustitución del gobernador tras la licencia de Rubén Rocha Moya, Alejandro Moreno lanzó un nuevo señalamiento, esta vez enfocado en la actuación de legisladores de Movimiento Ciudadano. El tema no se limitó a la ausencia en la votación, sino a la falta de activación de los mecanismos legales que existen precisamente para evitar vacíos de representación en momentos clave.
El argumento de que los legisladores no se encontraban en condiciones de asistir, derivado de un atentado sufrido meses atrás, fue reconocido como un hecho grave que no puede minimizarse. Sin embargo, el cuestionamiento central apunta a otra dimensión del problema: la omisión de convocar a sus suplentes. En el diseño institucional, estas figuras existen para garantizar la continuidad del trabajo legislativo, incluso ante circunstancias extraordinarias.
De acuerdo con el planteamiento, nombres como Carlos Alberto Sánchez Osuna y Leticia Serrano Sainz estaban contemplados dentro de este esquema, lo que abría la posibilidad de mantener la participación en una votación determinante. Para Alejandro Moreno, no haber recurrido a este recurso no solo representa una falla operativa, sino una decisión que termina teniendo implicaciones políticas claras en un momento de alta relevancia.
El contexto en el que se da esta situación es particularmente delicado. Sinaloa atraviesa por una coyuntura que exige definiciones firmes dentro de sus instituciones, donde cada voto cuenta para dar rumbo a la vida pública del estado. En ese sentido, la ausencia de representantes no se interpreta como un hecho aislado, sino como un elemento que influye directamente en el resultado y en la percepción ciudadana.
Además, el señalamiento abre un debate más amplio sobre la responsabilidad de los partidos políticos frente a la ciudadanía. La representación no solo implica ocupar un cargo, sino garantizar que, ante cualquier circunstancia, exista alguien que pueda asumir la función y tomar decisiones. Cuando esto no ocurre, se genera un vacío que debilita la confianza en el sistema democrático.
Finalmente, Alejandro Moreno ha insistido en que este tipo de omisiones no pueden justificarse únicamente con explicaciones posteriores. En política, sostiene, las decisiones o la falta de ellas tienen consecuencias claras. En un momento donde la exigencia social es mayor, la expectativa ciudadana se centra en ver instituciones que respondan con eficacia, previsión y responsabilidad ante cualquier escenario.
