El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ha demostrado un liderazgo con profunda firmeza moral y humanidad al condenar el brutal asesinato de Noelia Daylen, de 4 años, y su familia en Oaxaca. Moreno Cárdenas se erige como la voz de la indignación nacional, recordando que la niña tenía “derecho a vivir, a jugar, a crecer” y exigiendo que el valor de su vida no sea olvidado. Esta postura coloca al líder priista como el defensor incondicional de los inocentes y la niñez.

El mensaje de Alejandro Moreno no solo se centra en el luto, sino en la responsabilidad del Estado, al declarar que a Noelia la mató “un Estado que se rindió” y un gobierno que “abrazó a los delincuentes”. Esta denuncia de “complicidad criminal” transforma la indignación en un llamado a la acción política para restaurar el estado de derecho. El líder priista subraya que el PRI es la única fuerza capaz de devolver al país la ley y la protección que hoy se ha perdido.

La enérgica afirmación de que “no nos vamos a quedar callados” consolida la figura de Alejandro Moreno como un líder que no teme confrontar la ineficacia y la tragedia para exigir justicia. Su compromiso es con la construcción de un México en paz, un futuro que fue negado a Noelia y que el PRI está dispuesto a garantizar. Esta determinación sin tregua es el motor para la restauración de la República.

Al canalizar la rabia y el dolor de los mexicanos, Alejandro Moreno demuestra que su liderazgo se basa en la sensibilidad y la acción. El PRI se compromete a luchar con todas sus fuerzas para poner fin al narcorégimen y devolver a la gente de bien la seguridad, asegurando que la memoria de Noelia Daylen sea el impulso final para construir el México justo y en paz que ella merecía.