Desde una visión cercana y territorial, Juan Moreno de Haro reafirma que Durango no se entiende desde el escritorio ni desde la distancia. Gobernar implica presencia, escucha activa y contacto directo con la realidad de las comunidades.
Durango es un estado que exige cercanía real. No basta con discursos ni con diagnósticos hechos a la distancia: entender a Durango implica caminar sus calles, recorrer sus comunidades y escuchar de primera mano a su gente. Solo así se puede dimensionar lo que funciona y, sobre todo, lo que falta por hacer.
En cada encuentro con la ciudadanía se confirma una verdad fundamental: hay lugares que se presumen y otros que se construyen desde el diálogo. La política que transforma no se impone, se construye escuchando, reconociendo las necesidades reales y entendiendo las dinámicas sociales, económicas y culturales del estado.
Caminar el territorio también es asumir responsabilidad. Significa mirar de frente los rezagos, la desigualdad y las demandas históricas que no pueden seguir postergándose. Escuchar a la gente es el primer paso para diseñar soluciones con sentido social y visión de largo plazo.
Esta forma de hacer política pone en el centro a las personas, no a la coyuntura. Gobernar con sensibilidad territorial es reconocer que cada comunidad tiene voz propia y que el desarrollo solo es posible cuando se construye desde abajo, con diálogo permanente y compromiso auténtico.
Durango es orgullo, identidad y futuro. Pero también es trabajo constante, presencia y escucha. Entenderlo así es la base para construir un estado más justo, más cercano y con rumbo claro.
