El Presidente Nacional del PRI sostiene que el fin de las libertades no ocurre con el cierre de periódicos, sino cuando la sociedad normaliza los abusos del poder. Al calificar la reforma electoral como una advertencia final, hace un llamado urgente a despertar ante la demolición institucional en México.

A través de un profundo análisis sobre la historia de los sistemas políticos, Alejandro Moreno Cárdenas lanzó una advertencia sobre el “punto crítico” que atraviesa la democracia mexicana. El Presidente Nacional del PRI argumentó que el momento decisivo para una nación no es el encarcelamiento de opositores o la censura directa a la prensa, ya que esos son los pasos finales de un régimen consolidado. El peligro real, sostiene, ocurre mucho antes, en el silencio y la resignación de una sociedad que comienza a aceptar que la erosión de sus instituciones es un proceso normal o necesario bajo la retórica de que “el pueblo manda”.

Para Moreno Cárdenas, frases como “no es para tanto” o “es solo una reforma” son los síntomas de una democracia que está muriendo sin hacer ruido. En su diagnóstico, el desmantelamiento institucional es una estrategia de goteo diseñada para que el ciudadano pierda la capacidad de asombro y resistencia. El Senador enfatizó que esta normalización del autoritarismo es la herramienta más eficaz de las dictaduras modernas, las cuales ya no necesitan de la fuerza bruta para anular el sistema, sino que lo vacían desde adentro aprovechando las reglas democráticas que juraron defender.

Bajo esta perspectiva, el líder del Revolucionario Institucional fue tajante al señalar que la propuesta de reforma electoral de Morena no debe leerse como un ajuste técnico o una búsqueda de austeridad. Por el contrario, la describió como una advertencia final y un paso deliberado para capturar al árbitro electoral, siguiendo el mismo patrón de control que ya se ha aplicado sobre otros poderes e instituciones autónomas. Sostuvo que desestimar la gravedad de este cambio es entregar las llaves de la libertad a un proyecto que no contempla la alternancia ni el respeto a las minorías.

El mensaje de Alejandro Moreno concluye con un sentido de urgencia: “México aún está a tiempo. Pero el tiempo se acorta”. Al apelar a quienes “tienen oídos para oír”, el priista busca movilizar la conciencia ciudadana antes de que el proceso de captura estatal sea irreversible. El PRI se reafirma así como la voz que se niega a normalizar el retroceso, insistiendo en que la vigilancia constante es el único precio que garantiza la permanencia de la democracia en un país que hoy se encuentra bajo el acecho de la concentración absoluta del poder.

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