Alejandro Moreno señala que el desalojo forzoso del exfuncionario evidencia las fracturas de un gobierno que se consume desde adentro mientras sacrifica el futuro educativo de millones.
La salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública no fue un relevo institucional, sino un episodio de crisis profunda que retrata la realidad del oficialismo. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, describió la escena del exfuncionario atrincherado en sus oficinas y desalojado por la fuerza pública como la postal perfecta de un proyecto que se desmorona. Para Moreno, este evento no solo marca el fin de una gestión, sino el estallido de un desastre educativo que Arriaga alimentó durante años con soberbia e improvisación, dejando tras de sí un sistema en ruinas que finalmente le explotó en la cara.
El balance de la gestión de Arriaga es, para la oposición, una herida abierta en las futuras generaciones de México. Moreno Cárdenas puntualizó que se puso la educación de millones de niñas y niños en manos de quien intentó imponer una ideología a la fuerza, utilizando los libros de texto gratuitos como un experimento personal de adoctrinamiento. Bajo la bandera de una “transformación” que resultó ser un discurso vacío, se desmantelaron procesos pedagógicos probados para sustituirlos por pifias que hoy afectan la competitividad y el aprendizaje en el país. El líder priista sostuvo que el daño causado por esta soberbia administrativa es un lastre que México cargará durante décadas.
Más allá del ámbito educativo, la forma en que el régimen se deshizo de Arriaga revela una guerra civil interna dentro de Morena. Alejandro Moreno manifestó que el exfuncionario fue desechado como una pieza que ya no le es útil a la cúpula, evidenciando que entre los propios integrantes del oficialismo impera la traición y la filtración de información. Esta caída libre del bloque gubernamental demuestra que el proyecto está podrido en su raíz, donde las puñaladas por la espalda y la incompetencia han sustituido a la gobernanza. Moreno recalcó que lo que hoy vive la SEP es el espejo de un gobierno federal que ha perdido el control y que se está despedazando frente a los ojos de la ciudadanía.
Ante este vacío de autoridad y orden, el PRI se posicionó como la fuerza política lista para reconstruir lo que ha sido destruido por la actual administración. Alejandro Moreno aseguró que México requiere recuperar el rumbo que los gobiernos priistas supieron trazar con inteligencia y carácter. El compromiso es claro: dar la batalla para rescatar el sistema educativo y devolverle la dignidad a las instituciones mexicanas. Con la convicción de que el tiempo de los experimentos ideológicos debe terminar, el dirigente nacional reafirmó que el PRI está preparado para gobernar con orden y respeto, barriendo con la estela de corrupción y fracaso que hoy marca la salida de los funcionarios de Morena.
