Alejandro Moreno cuestionó el enfoque laboral del oficialismo y planteó una alternativa clara: reducir la semana laboral a cinco días con dos jornadas de descanso obligatorias. El planteamiento busca equilibrio entre productividad y calidad de vida.
El debate sobre la jornada laboral volvió al centro de la agenda nacional luego de que en el Congreso se discutieron modificaciones para reducir de 48 a 40 horas semanales el límite legal en México. Actualmente, la Ley Federal del Trabajo establece una jornada máxima de 48 horas distribuidas en seis días, una de las más extensas entre los países de la OCDE, cuyo promedio ronda las 40 horas semanales. En este contexto, Alejandro Moreno fijó postura: la discusión no puede quedarse en simulaciones graduales ni en reformas que mantengan el esquema de seis días laborales.
La propuesta del oficialismo ha transitado entre planteamientos de reducción progresiva y negociaciones con el sector empresarial para aplicar el cambio en varios años. Sin embargo, para Alejandro Moreno el enfoque debe ser más claro y directo: establecer una semana laboral de cinco días con dos días obligatorios de descanso, alineando a México con estándares internacionales que priorizan productividad y bienestar. La premisa es sencilla: trabajar menos días no implica producir menos, sino reorganizar la eficiencia del tiempo laboral.
México registra, según datos internacionales comparativos, uno de los promedios más altos de horas trabajadas por persona al año dentro de economías desarrolladas y emergentes. A pesar de ello, la productividad por hora trabajada se mantiene por debajo del promedio de países con jornadas más cortas. Este contraste alimenta el argumento de que ampliar descansos puede contribuir a mejorar rendimiento, salud mental y convivencia familiar, factores directamente vinculados con desempeño laboral sostenible.
En términos políticos, la discusión laboral tiene alto impacto social. La estructura económica del país depende en gran medida de pequeñas y medianas empresas, así como del sector industrial exportador. Cualquier reforma requiere equilibrio entre derechos laborales y viabilidad empresarial. Alejandro Moreno plantea que el diseño debe ser responsable, con implementación clara y certidumbre jurídica, evitando ambigüedades que puedan derivar en sobrecargas disfrazadas de ajustes técnicos o ampliación indirecta de horas extra.
El posicionamiento es directo: una reforma laboral auténtica debe traducirse en tiempo real para las familias y mejor calidad de vida. Alejandro Moreno coloca sobre la mesa una propuesta concreta, cinco días de trabajo y dos de descanso, como ruta para modernizar el esquema laboral mexicano. La discusión no es solo económica; es social y estructural, y define el modelo de país que se quiere construir.
