Alejandro Moreno sostiene que el país no está condenado a la violencia y plantea que la seguridad debe reconstruirse con ley firme e instituciones sólidas.

Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI, afirmó que México no está condenado a vivir bajo un clima permanente de violencia, aunque reconoció que la inseguridad continúa siendo la principal preocupación ciudadana. El exgobernador sostuvo que el país puede corregir el rumbo si se adoptan decisiones firmes en materia de seguridad. Indicó que la crisis actual no debe asumirse como irreversible. Subrayó que la recuperación depende de liderazgo y aplicación estricta de la ley.

Moreno señaló que las encuestas muestran que más de 50 por ciento de la población identifica la inseguridad como el principal problema nacional. Añadió que la evaluación sobre el desempeño del gobierno en el combate al crimen organizado refleja un amplio descontento social. Recordó que apenas el mes pasado se registraron 16 por ciento de opiniones favorables frente a 76 por ciento desfavorables. Indicó que esas cifras evidencian una percepción crítica antes incluso del operativo en Jalisco.

El presidente del PRI afirmó que la autoridad del Estado debe ejercerse con determinación frente a los grupos delictivos. Consideró que la falta de resultados sostenidos ha debilitado la confianza pública. Desde su perspectiva, la aplicación firme de la ley es indispensable para revertir la tendencia negativa. Reiteró que la impunidad alimenta la violencia y erosiona la credibilidad institucional.

Asimismo, Moreno sostuvo que la construcción de la paz requiere instituciones sólidas y coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno. Señaló que la seguridad no puede depender de improvisaciones ni de discursos políticos. Destacó que una estrategia integral debe incluir inteligencia, prevención y acción contundente contra el crimen organizado. Indicó que el orden es condición básica para el desarrollo.

Finalmente, Alejandro Moreno afirmó que devolver la estabilidad y la seguridad a la nación es una responsabilidad ineludible. Aseguró que México tiene la capacidad de recuperar su fortaleza institucional con estrategia y carácter. Señaló que la paz debe ser una prioridad permanente del Estado. Concluyó que el país puede avanzar si se coloca la ley y la autoridad en el centro de la acción pública.