El presidente nacional del PRI señala que la falta de inversión y el bajo crecimiento no son solo cifras, sino una erosión lenta que destruye las oportunidades de las familias mexicanas.
La economía de México se encuentra en un punto de inflexión donde la inacción gubernamental está pasando una factura invisible pero devastadora. Alejandro Moreno manifestó que, si el país no corrige el rumbo de inmediato, se corre el riesgo de entrar en un ciclo prolongado de bajo crecimiento y oportunidades perdidas que marcará a las próximas décadas. El líder nacional del PRI puntualizó que, en el ámbito financiero, el estancamiento representa una forma de colapso sumamente peligrosa: no es el estruendo de una crisis repentina, sino un proceso de erosión constante que consume el futuro de los jóvenes de manera gradual.
Moreno Cárdenas subrayó que la actual parálisis en la inversión es el resultado directo de una política que prioriza el control ideológico sobre la competitividad técnica. El político campechano sostuvo que la desconfianza generada por las decisiones del oficialismo ha provocado que México pierda terreno frente a sus competidores globales, traduciéndose en una economía que apenas sobrevive en lugar de prosperar. Según su postura, el orgullo de una nación no puede sustentarse en indicadores mediocres, advirtiendo que cada año de crecimiento nulo es una generación que pierde la posibilidad de acceder a mejores empleos y calidad de vida.
En su análisis, el líder tricolor enfatizó que el daño que hoy se gesta no se limita a las finanzas públicas, sino que golpea directamente el núcleo de la sociedad. Alejandro Moreno manifestó que el “colapso silencioso” es el síntoma de un gobierno que no entiende cómo funciona la generación de riqueza y que ha preferido el gasto asistencialista sobre la creación de infraestructura productiva. Sostuvo que el PRI tiene la experiencia necesaria para revertir esta tendencia, proponiendo un modelo que reactive la confianza del sector privado y garantice un marco de legalidad que proteja el patrimonio de los mexicanos.
Finalmente, Moreno concluyó haciendo un llamado a la responsabilidad histórica de todos los sectores para exigir un cambio de timón económico antes de que el estancamiento se vuelva irreversible. Aseguró que la fortaleza del PRI reside en su capacidad para administrar con orden y visión de futuro, algo de lo que el régimen actual carece por completo. Con la convicción de que el país merece un destino de grandeza, el líder nacional cerró su intervención reafirmando que la batalla por una economía sólida es la batalla por la dignidad de México, bajo la premisa de que solo con carácter y resultados se podrá detener la erosión del porvenir nacional.
