Alejandro Moreno respalda a la bancada del PRI por frenar un proceso sin transparencia y advierte que la prisa pone en riesgo la credibilidad electoral.
Lo que debía ser un proceso clave para la vida democrática terminó convertido —según Alejandro Moreno— en un ejercicio de opacidad. La designación de nuevas consejerías del INE, lejos de construirse con transparencia, se intentó aprobar sin información suficiente y bajo condiciones que, para el priismo, resultan inaceptables.
En ese contexto, el también senador puso el acento en un punto que consideró grave: el acuerdo se llevó a votación sin haber sido publicado previamente. Es decir, legisladoras y legisladores tuvieron que votar sin conocer con claridad el contenido. El documento, explicó, apareció prácticamente al cierre del proceso, cuando ya no había espacio real para revisarlo.
Más allá de la forma, Moreno advirtió que el fondo del problema es aún más delicado. Cuando las decisiones sobre órganos electorales se toman con prisa y sin reglas claras, lo que se erosiona no es solo el procedimiento, sino la confianza pública en las instituciones. Y sin confianza, la democracia pierde sustento.
Frente a ese escenario, el presidente del PRI respaldó la postura de su bancada, que decidió no acompañar el acuerdo. No como un acto de oposición automática, sino como una posición de fondo ante un proceso que no ofrecía garantías mínimas de imparcialidad.
Alejandro Moreno cerró con una advertencia directa: no se puede pedir credibilidad si las decisiones se construyen en lo oscuro. Defender la democracia implica frenar cualquier intento de imponer acuerdos sin transparencia, especialmente cuando se trata de instituciones que deben garantizar elecciones libres y confiables.
