Alejandro Moreno denuncia que Morena busca replicar el modelo autoritario venezolano mediante una reforma electoral que pretende sepultar la competencia democrática y desaparecer los contrapesos institucionales.

En un contundente posicionamiento emitido desde la Ciudad de México el 3 de enero de 2026, el Senador Alejandro Moreno, Presidente Nacional del PRI, afirmó que la caída de la dictadura en Venezuela simboliza un “punto de quiebre” que debe servir como espejo para la realidad política mexicana. El líder priista describió al régimen de Maduro como una estructura corrupta y represora que, tras pactar con cárteles del crimen organizado, anuló los Poderes del Estado y aplastó al pueblo venezolano. Moreno advirtió que ignorar este escenario no es neutralidad, sino “complicidad con un régimen autoritario”.

El líder nacional del tricolor vinculó estas prácticas con la actual administración de Morena, señalando que el oficialismo defiende a figuras como Maduro porque comparten una visión del poder donde se tolera la relación entre la política y el crimen organizado. Según Moreno Cárdenas, la “política de abrazos” ha conducido a México a ser asociado internacionalmente con Estados fallidos y dictadores, poniendo en riesgo la seguridad hemisférica al permitir la operación de narcopolíticos coludidos con cárteles.

El eje central de la denuncia radica en la reforma electoral impulsada por Morena, la cual el PRI califica como un intento de “sepultar el modelo democrático”. Bajo el discurso de la austeridad y la simplificación, el PRI sostiene que se busca destruir a las autoridades electorales y desaparecer los espacios de representación de la oposición para instaurar un gobierno sin límites ni contrapesos. Ante esto, el Senador fue enfático: “más vale una democracia cara que una dictadura barata”.

Finalmente, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI ratificó que sus legisladores están listos para votar en contra de cualquier atropello que pretenda debilitar al Poder Judicial o eliminar órganos autónomos. Alejandro Moreno concluyó reafirmando que el PRI es la fuerza política con la experiencia necesaria para devolverle al país el orden y el rumbo, sentenciando que “ningún régimen que pisotea la ley es eterno” y que, tarde o temprano, las instituciones democráticas prevalecerán.

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